Inteligencia artificial y corrupción pública: Un nuevo desafío para la transparencia
El uso creciente de sistemas de inteligencia artificial en la administración pública está generando oportunidades para mejorar la eficiencia en la gestión pública. Sin embargo, también plantea nuevos riesgos relacionados con la transparencia y el control democrático de las decisiones administrativas.
Cada vez más administraciones utilizan algoritmos para gestionar subvenciones, priorizar inspecciones o analizar grandes volúmenes de datos. Aunque estas herramientas pueden optimizar los procesos administrativos, también pueden generar problemas si los algoritmos no son transparentes o auditables.
Diversos expertos han advertido de que los sistemas automatizados pueden ocultar sesgos, errores o decisiones arbitrarias si no existen mecanismos de supervisión adecuados. En este contexto, el principio de transparencia adquiere una importancia fundamental.
La normativa europea sobre inteligencia artificial establece requisitos específicos para los sistemas considerados de alto riesgo, incluyendo obligaciones de trazabilidad, evaluación de riesgos y supervisión humana.
La correcta implementación de estas normas será clave para evitar que la automatización de decisiones públicas pueda convertirse en un nuevo espacio de opacidad administrativa o incluso de corrupción.
Garantizar la transparencia algorítmica y el acceso a la información sobre los sistemas utilizados por las administraciones será uno de los grandes retos para la integridad institucional en los próximos años.
